viernes, 22 de junio de 2018

NOTICIAS PAPA FRANCISCO


Rezad por mí, mi ministerio y por todos los sacerdotes del mundo, pide el Papa Francisco


Al término de la Audiencia General, el Papa Francisco, como es habitual, saludó a los peregrinos en distintas lenguas, pero también pidió oraciones por su ministerio y por todos los sacerdotes del mundo.
“Dirijo un pensamiento especial a los jóvenes, ancianos, enfermos y a los recién casados. En el mes de junio la piedad popular nos hace rezar con más fervor por el Sagrado Corazón de Jesús”.
“Que ese Corazón Misericordioso nos enseñe a amar sin pedir nada a cambio y os sostenga en las decisiones más difíciles de la vida”.
El Papa añadió: “Rezadlo también por mí y por mi ministerio, pero también por todos los sacerdotes, para que refuercen la fidelidad a la llamada del Señor”.

(PUBLICADO EN ACIPRENSA)
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Papa Francisco: El mundo necesita cristianos con un corazón de hijos y no de esclavos


El Papa Francisco prosiguió con sus catequesis sobre los Mandamientos y señaló que el mundo no necesita de legalismos, sino cristianos con el corazón de hijos.
“Todo el cristianismo es el paso de la carta de la Ley al Espíritu que da la vida”, subrayó. “Jesús es la Palabra del Padre, no es la condena del Padre”, explicó en la Plaza de San Pedro.
Francisco añadió que “el mundo no necesita legalismos, sino cuidados. Necesita cristianos con el corazón de hijos”.
“Se ve cuando un hombre y una mujer han vivido este paso o todavía no. La gente se da cuenta de si un cristiano razona como hijo o como esclavo. Y nosotros mismos recordamos si nuestros educadores han tomado cuidado de nosotros como padre y madres, o si solo han puesto reglas”.
En su nueva catequesis afirmó que “en la Biblia los mandamientos no viven para sí mismos, sino que son parte de una relación, la de la Alianza entre Dios y su pueblo”.
Francisco explicó que “la tradición hebrea llamará siempre Decálogo a las Diez Palabras” y “el término ‘decálogo’ quiere decir esto (palabras de vida) y tienen forma de leyes, pero son objetivamente mandamientos”.
El Papa explicó porque se usa en la Escritura el término “diez palabras” y no “diez mandamientos”. “El mandamiento –explicó– es una comunicación que no requiere diálogo. Dios Padre crea por medio de su palabra, y el Hijo suyo es la Palabra hecha carne. El amor se nutre de palabras y así la educación o la colaboración. Dos personas que no se aman no logran comunicarse” pero “cuando alguien habla a nuestro corazón nuestra soledad se termina”.
“Una cosa es recibir una orden y otra es percibir cuando alguno busca hablar con nosotros”, añadió.
En este sentido, indicó que “un diálogo es mucho más que la comunicación de una verdad. Se realiza por el gusto de hablar y por el bien concreto que se comunica entre aquellos que se quieren por medio de palabras”.
El Pontífice recordó que “desde el fin hasta el inicio el Tentador quiere engañar al hombre y a la mujer sobre esto: quiere convencerlos de que Dios les ha prohibido comer del fruto del árbol del bien y del mal para tenerlos sometidos”.
“El desafío es este: ¿la primera norma que Dios ha dado al hombre es la imposición de un déspota que prohíbe  y obliga, o la premura de un padre que cuida a sus pequeños y les protege de la autodestrucción?”, preguntó.
“La más trágica, entre las mentiras diversas que la serpiente dice a Eva, es la sugestión de una divinidad envidiosa y posesiva” y “los hechos demuestran dramáticamente que la serpiente ha mentido”, subrayó.
“El hombre se encuentra frente a esto: ¿Dios me impone las cosas o me cuida?, ¿sus mandamientos son solo una ley o contienen una palabra?, ¿Dios es ‘dueño’ o Padre?”.
“Este combate, dentro y fuera de nosotros, se presenta continuamente: miles de veces debemos elegir entre una mentalidad de esclavos y otra de hijos. El Espíritu Santo es un Espíritu de hijos, y el Espíritu de Jesús”.
Francisco apuntó que “un espíritu de esclavos no puede más que acoger la Ley de modo opresivo, y puede producir dos resultados opuestos: o una vida hecha de deberes y obligaciones, o una reacción violenta de rechazo”.

(PUBLICADO EN ACIPRENSA)
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Catequesis del Papa Francisco sobre los Mandamientos como palabras de vida


En una nueva Audiencia General, el Papa Francisco ofreció su catequesis sobre los Mandamientos como palabras que liberan de la esclavitud.
“Los mandamientos son el camino hacia la libertad, porque son la palabra del Padre que nos hace libres en este camino”, explicó.
A continuación, el texto completo de la catequesis:
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Esta audiencia se desarrolla en dos sitios: nosotros, aquí, en la Plaza y en el Aula Pablo VI donde hay más de 200 enfermos que ven la audiencia gracias a una pantalla gigante. Todos juntos formamos una comunidad. Saludamos con un aplauso a los que están en el Aula.
El miércoles pasado comenzamos un nuevo ciclo de catequesis, sobre los mandamientos. Vimos que el Señor Jesús no vino a abolir la Ley sino a darle cumplimiento. Pero tendremos que entender mejor esta perspectiva.
En la Biblia, los mandamientos no viven por sí mismos, sino que son parte de un nexo, una relación. El Señor Jesús no vino a abolir la Ley sino a darle cumplimiento. Y existe esa relación, de la Alianza [1] entre Dios y su pueblo. Al comienzo del capítulo 20 del libro de Éxodo leemos – y esto es importante-: "Dios pronunció todas estas palabras" (v. 1).
Parece una apertura como cualquier otra, pero nada en la Biblia es trivial. El texto no dice "Dios pronunció estos mandamientos", sino "estas palabras". La tradición judía siempre llamará al Decálogo "las Diez Palabras". Y el término "decálogo" significa precisamente esto [2]. Y, sin embargo, están en forma de leyes, son mandamientos objetivamente. ¿Por qué, entonces, el Autor sagrado usa, precisamente aquí, el término "diez palabras?” ¿Por qué? ¿Y no dice "diez mandamientos"?
¿Cuál es la diferencia entre un mandato y una palabra? El mandato es una comunicación que no requiere diálogo. La palabra, en cambio, es el medio esencial de la relación como diálogo. Dios Padre crea por medio de su palabra, y su Hijo es la Palabra hecha carne. El amor se alimenta de palabras, al igual que la educación o la colaboración. Dos personas que no se aman no logran comunicar. Cuando alguien habla a nuestro corazón, nuestra soledad termina. Recibe una palabra, hay comunicación y los mandamientos son palabra de Dios: Dios se comunica en estas diez Palabras y espera nuestra respuesta
Una cosa es recibir una orden, otra percibir que alguien intenta hablar con nosotros. Un diálogo es mucho más que la comunicación de una verdad.  Yo puedo deciros: “Hoy es el último día de la primavera, cálida primavera, pero hoy es el último día”. Es una verdad, no un diálogo. Pero si os digo: “¿Qué pensáis de esta primavera?, abro un diálogo. Los mandamientos son un diálogo. La comunicación se realiza por el gusto de hablar y por el bien concreto que se comunica entre los que se aman por medio de las palabras. Es un bien que no consiste en cosas, sino en las personas mismas que mutuamente se dan en el diálogo "(ibíd., N. Evangelii gaudium, 142).
Pero esta diferencia no es algo artificial. Observemos lo que pasó al principio. El Tentador, el diablo, quiere engañar al hombre y a la mujer sobre esta cuestión: quiere convencerlos de que Dios les ha prohibido comer los frutos del árbol del bien y del mal para mantenerlos sometidos. El desafío es efectivamente éste: La primera regla que Dios da al hombre, ¿es la imposición de un déspota que prohíbe y obliga?, o ¿la atención de un papá  que cuida de sus pequeños y los protege de la autodestrucción? ¿Es una palabra o es un mandato? La más trágica, entre las diversas mentiras que la serpiente le dice a Eva, es la sugerencia de una deidad envidiosa– “Pero, no, Dios tiene envidia de vosotros”- ,de una deidad posesiva. “Dios no quiere que tengáis libertad”. Los hechos muestran dramáticamente que la serpiente mintió, dio a entender que una palabra de amor fuese un mandato. (véase Génesis 2: 16-17; 3.4-5).
El hombre se enfrenta a esta encrucijada: ¿Dios me impone cosas o me cuida? ¿Sus mandamientos son solo una ley o contienen una palabra para cuidarme? ¿Dios es patrón o padre? Dios es Padre: No lo olvidéis nunca. Incluso en las situaciones más difíciles, pensad que tenemos un Padre que nos quiere a todos. ¿Somos súbditos s o hijos? Este combate, tanto dentro como fuera de nosotros, se presenta continuamente: Tenemos que elegir mil veces entre una mentalidad de esclavos y una mentalidad de hijos. El mandamiento es del patrón, la palabra es del Padre,
El Espíritu Santo es un Espíritu de hijos, es el Espíritu de Jesús Un espíritu de esclavos no puede por menos que aceptar la Ley de forma opresiva, y puede producir dos resultados opuestos: O una vida de deberes y obligaciones, o una reacción violenta de rechazo Todo el cristianismo es el pasaje de la letra de la Ley al Espíritu que da vida (véase 2 Cor 3: 5-17). Jesús es la Palabra del Padre, no es la condena del Padre. Jesús vino a salvar, con su Palabra, no a condenarnos.

Se ve cuando un hombre o una mujer han vivido este pasaje o no. La gente se da cuenta de si un cristiano razona como un hijo o como un esclavo. Y nosotros mismos recordamos si nuestros educadores nos cuidaron como padres y madres, o si solo nos impusieron reglas. Los mandamientos son el camino hacia la libertad, porque son la palabra del Padre que nos hace libres en este camino.
El mundo no necesita legalismo, sino cuidados. Necesita cristianos con corazón de hijos. [3]Necesita cristianos con el corazón de hijos: no lo olvidéis.

(PUBLICADO EN ACIPRENSA)
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